

La diosa del sol Amaterasu se encontraba tremendamente molesta con su travieso hermano. Se ocultó en una caverna y tapó la entrada con una roca, provocando un eclipse. Los hombes estaban asustados de que el sol nunca volviera, así que, por consejo de un sabio, construyeron un gran poste para pájaros, donde colocaron todos los gallos del pueblo. Cuando comenzaron a cacarear ruidosamente, hicieron que la diosa mirase fuera de la cueva con curiosidad. Habiendo abierto la entrada un poco, un gran luchador de sumo empujó la roca, permitiendo salir al sol. Dicha cerca para los gallos fue el primer arco torii.

Nick Furia dijo
Brutal, simple y llanamente.
Fuerza y honor.
18 Diciembre 2006 | 06:30 PM